Acerca del artista

    vive y trabaja en Nueva York
    1955: Nacido en York, Pennsylvania

    Artista estadounidense, uno de los autores vivos más cotizados y también más polémicos. Con los años sus creaciones, inicialmente kitsch, han derivado hacia el monumentalismo, como en el caso de Puppy, el perro gigante que preside la entrada del Museo Guggenheim Bilbao.

    Su obra se iniciaría en 1979 con la serie “Inflatables”, objetos de vinilo (en su mayoría flores) colocados entre espejos, que mostraban ya la intención del autor de combinar el objeto representado con el entorno y los reflejos que del mismo aparecían en él. El gusto por lo kitsch y la utilización de objetos y motivos cotidianos en sus piezas convertirían a Koons en un trasgresor para algunos y en un impostor para otros: una figura polémica que despertaría a lo largo de su carrera odios y pasiones, pero que no dejaría a nadie indiferente.

    Su fama crecía a la par que su producción se diversificaba, tanto en los temas tratados como en las técnicas y los materiales utilizados. En su serie “Equilibrium”, realizaba esculturas en bronce de objetos deportivos como pelotas de baloncesto, que se convertían también en motivo escultórico (tomando el relevo de las aspiradoras) en creaciones que simulaban peceras, pues los balones aparecían dentro de urnas de cristal medio llenas de agua. Paralelamente inició su estrecha relación con el mundo de la publicidad y el marketing con una serie de anuncios relacionados también con el mundo del baloncesto, protagonizados por famosos jugadores pero también por aficionados anónimos.

    La vertiente comercial continuó con la serie “Luxury & Degradation”, en la que ponía su creatividad al servicio de anuncios de conocidas marcas de bebidas alcohólicas, para una de las cuales realizó una serie de pequeñas esculturas en acero inoxidable. Este material predominaría también en su siguiente serie, “Statuary”, en la que combinaba motivos clásicos (Busto del rey Luis XIV) con diseños modernos, como su famoso Conejo.

    “Banality” supondría a finales de la década una radicalización del gusto por lo kitsch, que llegaría a sus más altas cotas en esta serie. Porcelana, cristal, madera policromada y otros materiales le servían para representar todo tipo de objetos y motivos. A esta serie corresponde la representación en porcelana del cantante Michael Jackson con su mono mascota, Michael Jackson and Bubbles (1988).