• 10 ENE a 02 FEB
    Exposición Colectiva
    Varios Autores: Colectiva de invierno 2013

    Categoría

    • Exposición Colectiva
    • Contemporaneo

    Fechas y horarios

    10 ENE a 02 FEB 2013

    Lugar del evento

    Galería Marlborough Madrid

    ORFILA 5, 28010 MADRID, SPAIN
    Madrid
    España

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    Para Alfonso Albacete (Antequera, Málaga, 1950) el cuadro se convierte en registro de lugares, momentos y sensaciones vividos. Pero aunque esos referentes visuales, espaciales y emocionales son reales, no operan ni como modelo ni como autobiografía, pues no son ellos, sino el proceso de reconstrucción de su memoria, y el tiempo de ésta, lo que cobra forma visual. La construcción pictórica permite que el tiempo deje de ser direccional y acumular, como se acumula la propia pintura, capas simultáneas de distintos momentos, que traslada al espectador que contempla Enero, 2010 y Posiciones críticas nº 3 (Vendabal), 2007.

     

    En la obra de Pablo Armesto (Schaffhausen, Suiza, 1970), la arquitectura y la luz están presentes. En ese afán por hacer converger biología, historia y tecnología, tradición y contemporaneidad, memoria y lugar, suele emplear la idea de camino como metáfora de vida, eje central de estas experimentaciones donde también subyacen argumentos filosóficos y simbólicos. La investigación basada en formas lumínicas lleva presente en su trabajo desde el año 2000, cuando presentó sus primeras exposiciones individuales. Desde entonces, la luz continúa para él siendo objeto de estudio y compartiendo protagonismo con el grabado, el color y el volumen.

     

    Para Juan José Aquerreta (Pamplona, 1946), el paisaje está omnipresente en su obra, en la que el pintor retrata su Pamplona natal (Camino de Cuatrovientos, 2011), como un territorio fuera del tiempo tratado con su inconfundible paleta silenciosa. Mientras que sus bodegones (Naturaleza muerta con una berenjena, 2004 y Naturaleza muerta de Navidad, 2003), a cuyo arte el propio artista se refiere como 'Escuela de humildad', constituyen equilibrados remansos de espiritualidad y paz.

     

    Cactus Tarundant, 2008 y Cactus IV, 2005 son trabajos de plen air que muestran el objeto principal de la pintura de Rafael Cidoncha: la luz. Cidoncha es uno de los artistas más representativos de la vigorosa vertiente figurativa mantenida en la pintura española de las últimas décadas a partir de la sugestiva combinación entre el realismo más crítico y sustancial con la transfiguración onírica de los objetos cotidianos.

     

    El protagonismo del viento, la espiral, el bronce y el hierro crean una poética propia en la escultura de Martín Chirino (Las Palmas de Gran Canaria, 1925), una obra personal, reflexiva y cargada de significados como su Crónica del siglo XX, 2007, expuesta en esta muestra. Chirino intenta desvelar el misterio de la espiral, un motivo habitual en la naturaleza y en el arte de los aborígenes de su tierra canaria que condensa en sí mismo conceptos aparentemente divergentes. Este elemento geométrico (interpretado como un culto solar) habitual tanto en la cultura de los canarios prehispánicos como en muchas otras, en sus obras se convierte en un vital símbolo del viento del sur canario, que arrastra y lo envuelve todo.

     

    En la obra pictórica de Alberto Corazón (Madrid, 1942) se despliega su exquisita reinterpretación de los temas clásicos del bodegón y el paisaje, con su peculiar y aparente pintura espontánea. Los trazos y la pincelada suelta impregnados de un color apasionado logran unas composiciones de gran contundencia que emergen entre una delicada y lírica naturaleza de matices.

     

    Como es el caso de Modos de injerto nº12 donde el artista parece explorar los límites del dibujo y del color.

     

    Juan Correa (1959) demuestra en sus pinturas su total dominio de la técnica; siendo ésta el motivo de inspiración y la que guía su trabajo, indagando en lo exótico de la variedad de técnicas pictóricas desde los orígenes de la pintura hasta el siglo XIX. De apariencia abstracta, en su personal universo pictórico de sombras y exaltado color, aparecen cuidadas referencias figurativas como elementos de la pintura naturalista y caligrafía orientales como si de una abstracción paisajista de lo sublime se tratara. El hilo conductor de sus obras se despliega desde el arte de la Antigüedad hasta el contemporáneo, su personal estilo pictórico de superposición de capas puede entenderse como una metáfora de ese paso del tiempo, como la labor de un arqueólogo actual que va descubriendo en cada capa de un terreno diferentes elementos que le sirven para indagar en el pasado.

     

    En su obra reciente, Carlos Franco (Madrid, 1951) mantiene la investigación sobre los fondos significantes y los diversos materiales, al mismo tiempo que conserva su interés sobre los temas simbólicos y la exploración de las múltiples posibilidades expresivas de las técnicas de reproducción digital. La inquietud creativa de este gran artista incansable, rompe las barreras de los géneros convencionales. Su experimentación en las técnicas se adentra por diferentes materiales y soportes. Tanto Orquestina, 2011, como Grafitera, 2011 desprenden una gran voluptuosidad, un gran gusto por los mitos, la magia y el inconsciente.

     

    Desde su personalísimo lenguaje realista -alejado de cualquier academicismo manierista-, Manuel Franquelo (Málaga, 1953) logra capturar la metafísica de cada objeto, inmerso en el afán de transmitir con sus obras la mágica y grandiosa riqueza de los detalles de la realidad. Su pintura parece trasladarnos a un mundo casi desconocido, el mundo de una realidad obsesivamente meditada y asimilada.

     

    Juan Genovés (Valencia, 1930) emplea una pintura muy matérica relacionada, en cierta manera, con sus anteriores Secuencias. Aunque esta vez, su obra está intensificada e impregnada de un vitalismo contagioso que proyecta -con su peculiar 'vista de pájaro' y sobre la superficie del lienzo- dinámicas existencias anónimas con sus respectivas sombras, dominadas por indomables fuerzas opresivas que las empujan a imprevistos desplazamientos de alienación. La tensión entre la realidad plástica de los cuadros y el sujeto refleja la dualidad de la sociedad.

     

    La trayectoria de Luis Gordillo (Sevilla, 1934), siempre marcada por la experimentación continua así como por el cambio de registros en su producción, ha sido enmarcada dentro de la abstracción, una definición que encorseta un trabajo que va más allá, en una afán de descubrimiento de nuevos horizontes plásticos. El uso de diferentes medios le ha llevado a desarrollar un universo paralelo donde, superando la abstracción, conviven en el mismo plano referencias a la realidad, o a partes de la misma, con elementos imaginados, plenamente abstractos, simbólicos o narrativos.

     

    La obra de Abraham Lacalle (Almería, 1962) muestra una multiplicidad de argumentos y referencias que hacen emerger un auténtico surtidor de sensaciones dispuestas en un caos necesario. Sus trabajos impactan al espectador con su tan personal suntuosidad de color, del mismo modo éstas quedan impregnadas de su vital ironía y de las constantes referencias a los grandes movimientos artísticos y literarios del siglo XX, sin olvidarse de la crítica social.

     

    En las esculturas de Francisco Leiro (Cambados, Pontevedra, 1957), se despliega el particular universo habitado del artista en el que se enmascara el sentimiento trágico con el ingenio cómico, mezcla lo dramático con su peculiar pulsión vitalista, de la misma manera que logra hacer convivir la gravedad con la ligereza. Coincidiendo con esta muestra colectiva, su individual titulada Human Resources puede verse en Marlborough Gallery New York desde el 9 de enero hasta el 9 de febrero.

     

    Para Blanca Muñoz (Madrid, 1963) su escultura en acero inoxidable está basada en formas etéreas que apenas dan sensación de tener gravedad. En los últimos años se aprecia un interés más centrado en las formas de la naturaleza y en unas formas más curvilíneas, donde explora la materia y la sucesión de formas que se producen cuando un fluido interfiere con un sólido (Mantón, 2009).

     

    La presencia de la naturaleza es una constante en la pintura de Lucio Muñoz (Madrid, 1929-1998), como demuestra la utilización de la madera, ese material que con el paso de los años se convirtió en una de sus señas de identidad. Pero ahondando en esa impregnación natural de su obra abstracta, es fácil encontrar una acusada tendencia paisajística en gran parte de su pintura (Tabla 9-95, 1995).

     

    Desde los cuadros abstractos de la década de los sesenta, a las series temáticas de los ochenta, o sus inconfundibles dragones chinos o los paisajes que realiza en los últimos años, la pintura de Juan Navarro Baldeweg (Santander, 1939) refleja esa constancia investigadora con referencias claras a la historia del arte y, sobre todo, a la cultura, entendida como una fuente de inspiración.

     

    En los últimos años Pelayo Ortega (Mieres, Asturias, 1956) ha abordado una nueva etapa en su obra. En ella, además de revisar algunos de los motivos recurrentes en etapas anteriores de la misma, se plantea El campo de la pintura con espíritu sincrético, asumiendo tanto su pasado figurativo, como su interés por el constructivismo y por las nuevas abstracciones, no rehuyendo la complejidad y la contradicción, y recuperando incluso en ocasiones su primitivo expresionismo, algo que se traduce en superficies arañadas, en colores incendiados, y de nuevo en una cierta dimensión escenográfica

     

    Los trabajos más recientes de David Rodríguez Caballero (1970) muestran la evolución de su trabajo, así como la influencia que ha tenido sobre su expresión artística su estancia en Nueva York. Como el propio artista explica: 'desde el primer paso de mis plegados, (...) junto a esculturas de pared que alternan los plegados y el elemento orgánico de las curvas, y esculturas exentas. Dentro de las esculturas de pared he incorporado las máscaras, y dentro de las exentas, los tótems. En ambos casos, parto de referentes figurativos, la imaginería africana y los edificios de la ciudad, respectivamente. Sin olvidar desarrollos curvos exentos realizados con metales como el latón'.

     

    La personalísima iconografía de la obra de Sergio Sanz (Santander, 1964), los ambientes recreados y la fuerza de su imaginario plasmado en los lienzos, se levanta a partir de un nutrido fervor lector, cinematográfico y musical. Todo lo inunda una atmósfera onírica, resultado de observar la realidad de fuera hacia adentro y a la vez manteniendo una prudente distancia que teje ese telón o filtro lumínico.

     

    Las obras de los grandes creadores le sirven a Manolo Valdés (Valencia, 1942) de pretexto para sus planteamientos estéticos, en los que la textura, la materia, la representación del cuerpo humano y la expresividad son palpables en su pintura (Dama de Argel V, 2011). En sus trabajos escultóricos (Blanche, 2007) refleja una profunda reflexión sobre la materia (en busca de texturas más informales) y el espacio, buscando su policromía natural y accidentes. Como el propio artista explica: 'me interesan las texturas. Una vez hecho el volumen, recorro topográficamente la superficie'.

     

    Paralelamente en la sala pequeña de la Galería se podrá contemplar obra gráfica de los artistas de la Galería de Madrid, junto con fotografías de Pablo Genovés y Hans Silvester, además de grabados y litografías de Louise Bourgeois y Claudio Bravo.

     

    Los últimos trabajos de Louise Bourgeois (París, 1911-Nueva York, 2010) en obra gráfica nacen como resultado de una casi compulsiva necesidad de registrar los estados de ánimo de la artista, además de sus pensamientos volátiles, en palabras de Bourgeois 'mis dibujos son plumas que contienen pensamientos e ideas y que atrapo al vuelo'. Estos trabajos muestran su versatilidad, además de su fértil imaginación con sus características imágenes impactantes y provocativas, en contraste con otras de una entrañable sencillez con notas de humor (Male and Female, 2005).

     

    A través de las últimas litografías de Claudio Bravo (Valparaiso, Chile, 1936 - Taroudant, Marruecos, 2011) de animales y sus cráneos (Cráneo hipopótamo, 2007) nos acercamos al personal mundo creativo del pintor en el que estos animales, que le resultaban familiares en su residencia de Marrakech, aparecen retratados impregnados con 'su' luz única que parece además transformarlos y darlos vida propia.

     

    En las imágenes de Pablo Genovés (Madrid, 1959), la pugna entre cultura y naturaleza se ha hecho eterna, y ya no es posible discernir quién agrede a quién. La lucha por la apropiación del espacio deriva en escenas de destrucción, de fin de una época, haciendo un guiño a los presagios catastrofistas que hoy, más que nunca, aguzan el imaginario colectivo. A su vez, estas imágenes proceden de realidades preexistentes: estampas antiguas que el artista rescata y transfigura, liberando la imagen fotográfica de su eterna vigencia, dotando a los elementos del pasado de una nueva capacidad de evocación (Sucesión de utopías, 2012).

     

    La fotografía de Hans Silvester (Lorrach, Alemania, 1938) se centraba en los años ochenta en los grandes problemas ambientales. Sin embargo su trabajo más reciente retrata a los Surma y Mursi del sur de Etiopía, que realzan su belleza decorando con vivos pigmentos minerales sus cuerpos a la vez que emplean como accesorios la propia flora y fauna (Natural Fashion nº 67, 2006).

     

    Texto facilitado por la Galería y/o Sala de Exposiciones

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