Hiperrealismo: la realidad como reflejo de la sociedad
La década de 1960 vio el nacimiento del Hiperrealismo, un nuevo movimiento artístico que se centró en la representación realista de la vida cotidiana. Las primeras generaciones de pintores, como Richard Estes, Chuck Close o Tom Blackwell comenzaron retratar la vida cotidiana estadounidense, a través de escenas y objetos comunes que normalmente no estaban destinados a ser capturadas en óleo sobre lienzo.

Ahora, 50 años después, una tercera generación de pintores continúan empujando los límites de la representación, trabajando de capturar la realidad hasta su más mínimo detalle. En la era de la fotografía digital e Instagram, capturar la vida sin filtros o modificaciones no parece tener mucho interés. Pero lo que realmente hace las pinturas hiperrealistas única es la capacidad de elevar lo mundano a lo realmente fantástico.

A través de la experiencia artística de estos extraordinarios artistas, la atención al detalle formado por la interacción entre las texturas y los colores, crea objetos con verdadero peso y presencia que parecen más reales que nunca. Un frasco lleno de dulces retratado en un lienzo de gran escala parece ser mucho más real que su contrapunto físico. Su que aspecto monumental, los intrincados detalles, los colores, luces y sombras, todos se unen para crear una manifestación muy real de este sencillo, y en absoluto artístico, objeto.

Otro aspecto importante de hiperrealismo es la crítica social, a partir de investigaciones sobre los aspectos del consumo capitalista a la producción en masa. Incluso un fregadero abarrotado puede reflejar el mundo posmoderno y la sociedad que hemos creado. Pasteles, esquinas concurridas y las máquinas expendedoras, todos conforman la estética de la cultura contemporánea.

Foto: Robert Bernardi