Artista destacado: Olafur Eliasson
Londres - FEB 12, 2013

El artista contemporáneo, Olafur Eliasson, nacido en Copenhague en 1967, es un maestro creando experiencias estéticas extraordinarias. Sus instalaciones, normalmente de escala monumental, incorporan elementos como la luz el agua, efectos ópticos e incluso la temperatura ambiental para crear juegos sensoriales que involucran directamente al espectador. 

La especialidad de Eliasson son los grandes gestos públicos. La mayoría de sus obras, o por lo menos las más conocidas, son instalaciones donde la arquitectura y la sensibilidad artística descubren un punto de encuentro. Estos “gestos” suelen ser situaciones temporales e inmersivas, casi teatrales, donde el espectador o bien se ve abrumado por la experiencia o bien debe permanecer quieto y atento, para lograr vislumbrar el espectáculo que se desarrolla delante de sus ojos casi imperceptiblemente. 

Algunas de sus instalaciones más famosas son las cataratas del puente de Brooklyn en Nueva York o su simulación del centro del sistema solar en las sala de las turbinas de la Tate Modern. Otra, de una naturaleza permanente pero enmarcada dentro de su gusto por los grandes gestos ligados a la arquitectura, es la fachada de Harpa,  o más bien el artilugio visual ambiguo, en colaboración con Henning Larsen Architects. En cualquiera de los casos, Eliasson expresa una libertad creadora que pocos artistas tiene la suerte de poder defender. En una entrevista con Hans-Ulrich Obrist en 2007, Eliasson deja claro que lo más importante para él, en relación a su arte, es que “seamos libres de elegir el formato en el que queremos trabajar artísticamente”.  De aquí nace su interés por crear proyectos que literalmente puedan “vivir en el mundo real”. 

Pero las instalaciones de Eliasson también podrían definirse como arte que burlar e incluso desconcierta. Muchas de sus piezas son interrupciones de tiempo, que parece disolverse o prolongarse. Algunas también parecen perseguir crear una desorientación en el espectador, sometiéndole a un espacio dónde la geometría y la orientación normal de los objetos se ven perturbada. 

Otro aspecto interesante de la obra de Eliasson es su falta de misterio. A pesar de las situaciones que crear, los elementos que consiguen producirla suelen estar a la vista del espectador. Al artista le gusta dar a conocer los mecanismos de sus artilugios, posiblemente para darles un aspecto menos vistoso, algo más contundente. Es casi tan fascinante observar el mecanismo, las ruedas y los bordes las juntas y los materiales banales, que la instalación en sí misma. 

En cuanto a su trasfondo conceptual, el arte complaciente y vistoso de Eliasson no carece de un cierto potencial político. Pero de trata de un potencial que se manifiesta a través de un activismo artístico que se basa y se regocija en una política de encantamiento, que provoca al espectador y le estimula sensorial e intelectualmente.

Actualmente, el trabajo de Eliasson está expuesto en "Light Show" en el centro Southbank de Londres.


ArtDiscover
Redacción

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