Una mirada retrospectiva de "Roden cráter" de Turrell

James Turrell, los clásicos nunca pasan de moda
Barcelona - JAN 21, 2016

En 2013, James Turrell continuó empujando las fronteras del land art con sus intervenciones complejas y a gran escala. Con esto en mente, decidimos rescatar el artículo de Marta del Pozo sobre Roden Crater presentado en Pace Gallery de Nueva York en 2013. Roden Crater es su proyecto más ambicioso hasta la fecha y un ejemplo perfecto y explícito de su trabajo.

 

Al noroeste de Flagstaff, en el Desierto Pintado de Arizona, se encuentra el cráter Roden. En nada difiere con respecto a otro cráter cualquiera de su especie: un hundimiento circular en la apertura de un volcán de 400.000 años, ya extinto. Sin embargo, esta estructura natural sigue un principio de la arquitectura moderna: el exterior no revela en absoluto el interior de este “edificio”. James Turrell lleva cuarenta años encargándose de llevar a cabo esta disimetría: excavando pasadizos y creando recámaras con el objetivo de construir un observatorio de los fenómenos estelares. Y es que en los desiertos, esto también lo saben los astrónomos en el desierto chileno de Atacama, se dan las condiciones físicas más propicias para acercarnos a nuestro pasado, histórico o cósmico: la sequedad de los suelos para hallar petroglifos y la transparencia de la atmósfera para estudiar las estrellas. El artista James Turrell ha optado por una tercera vía: excavar en el terreno para observar las constelaciones.

James Turrell, los clásicos nunca pasan de moda

Nacido en los Ángeles, California, Turrell es licenciado en matemáticas y en psicología. Lleva más de cuarenta años creando experiencias sensoriales y perceptuales a partir de sus exploraciones lumínicas y geométricas en donde no sólo interviene la luz ambiente sino también el neón y el holograma. El cráter Roden es una de sus obras más ambiciosas. Como los observatorios de la antigüedad, rescata las estructuras arquitectónicas de sus predecesores mayas o egipcios: pasadizos, recámaras, aperturas en techos y paredes para observar los fenómenos celestiales. Estos portales hacia el firmamento no dejan sin embargo de tener un toque futurístico: Turrell ha sustituido antorchas por tubos luminosos reminiscentes de la película Stargate. Para facilitar la reflexión de la luz, se han pintado las recámaras de blanco y en varios lugares se han construido escaleras que, efectivamente, parecen conducirnos literalmente a las estrellas. Una apuesta de Land Art que conjuga elementos mitológicos y futurísticos e indaga en la experiencia lumínica, el leitmotiv de la obra de Turrell.

James Turrell, los clásicos nunca pasan de moda

La galería PACE de Nueva York exhibe tres bloques de bronce y escayola que son modelos del interior del volcán, fotografías aéreas del cráter tomadas desde el avión del artista, una secuencia de fotografías de las propias instalaciones y los planos logísticos sobre las formalidades técnicas de esta obra de ingeniería que sólo se encuentra en la segunda de sus tres fases. La exhibición también incorpora quince “estructuras autónomas” que continúan el trabajo del artista en el terreno de la percepción de la luz. Entendidas por el propio Turrell como “receptáculos de luz”, lo artístico no residiría en la propia estructura, aclara, sino en la experiencia del visitante. Al cambiar el foco del arte desde el objeto a la experiencia del usuario, James Turrell se alía así con la visión de artistas como Olafur Eliasson, que enfatizan la búsqueda de experiencias perceptuales, ambientales o climáticas dentro del arte contemporáneo. Cuatro de estas estructuras han sido construidas para tales fines.

James Turrell, los clásicos nunca pasan de moda

La obra de James Turrell está repartida por museos de todo el mundo. Para los amantes del arte y el buen vino, en las Bodegas de Colomé, en el valle Chalchaquí de Argentina, hay un museo que lleva su nombre. La exhibición de la galería PACE de Nueva York es una degustación de una obra madura de uno de grandes íconos del arte contemporáneo y un recordatorio de que en el mes de mayo, el Guggenheim de Nueva York, el Museo de Bellas Artes de Houston y el LACMA de los Ángeles llevarán a cabo la exhibición simultánea de toda la obra del artista californiano. Apúntenlo en sus agendas.

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Marta del Pozo

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