Una breve mirada a la situación actual de los artistas emergentes en España.

La desazón del arte emergente
- AUG 02, 2013

Es altamente resaltable las dificultades por las que atraviesa el arte actual en España, en el contexto de un sistema que parece encontrarse en su ocaso. Las Instituciones, hasta ahora férreas aliadas de los artistas, se vislumbran como un ente feroz, cuyo hastío ante una economía frugal, ha devenido en un cambio de intereses. El arte contemporáneo, herido de guerra, lamenta las vicisitudes del presente y ahoga su imaginería ante la posibilidad de un olvido recurrente. No obstante, la necesidad imperativa de la creación artística parece no cesar en su intento de seguir emergiendo para mantener su estatus, aunque sea mediante vías alternativas de expresión.

Son múltiples los espacios destinados a la exhibición y proyección de arte que han visto cómo los esfuerzos depositados tras generaciones, han sido interrumpidos por la malograda brecha de actividades sin retribución. Un reciente caso es el de la galería Valle Ortí de Valencia, que tras cuatro décadas de apuesta por el arte emergente, se ha visto forzada a clausurar su espacio. La carencia de coleccionistas, el impago de subvenciones institucionales, así como la falta de ventas, son alguno de los ineludibles condicionantes, para que el mercado artístico desfallezca apesadumbrado. No obstante, sería injusto dejar de enunciar, que tristemente existen demasiados casos como el anterior, en lo que parece ser el detonante de un desplome cultural en nuestro país.

La desazón del arte emergente

Intervención artística en un antiguo puesto del Mercado de la Cebada en desuso.

Sin embargo, ante tales tropelías, parece haberse despertado un espíritu de lucha optimista que paulatinamente arroja algo de luz a las sombras. Una generación de jóvenes profesionales vinculados al arte, que habiendo evitado dejarse imbuir por el letargo, han decidido sobreponerse, para llevar a cabo actividades que parten de la autogestión. Uno de tantos de ellos es la plataforma Se Alquila, que tras tres convocatorias bajo las premisas Se Alquila Burbuja, Cuerpo y Mercado, nos proponen un modo de utilizar espacios en desuso en el área metropolitana de Madrid, con el fin de al menos procurar, efímeras muestras artísticas, que evidencian esa ausencia de apoyos en las prácticas artísticas, así como los entresijos del mercado del arte.

A pesar de ello, el artista joven sigue encontrándose desvalido, ante un sistema de jerarquización económico-cultural cuyas apuestas únicamente vierten interés por aquellos profesionales que dado su consolidado prestigio aporten un saldo positivo en taquilla. Si bien es cierto, que la existencia de convocatorias para tamaño núcleo de creadores colman los listados de las agendas culturales en lo que parece ser la salvaguarda moral de las fundaciones y espacios de divulgación artística. Mas el regusto generalizado de los interesados se debate entre la dicotomía de no cesar en su intento de emerger y la decepción que deviene tras encontrarse inmersos en el trampantojo de los sistemas culturales.

La desazón del arte emergente

Intervención artística en una columna del Mecado de la Cebada. 

Una ejemplificación sobre lo citado, ha sido la correspondiente a la convocatoria pública para participar en el Simpósio Internacional Práxis e Contexto da Arte Contemporânea, organizado por el Fórum Eugénio de Almeida en Évora, Portugal y cuya principal premisa era promover el encuentro entre comisarios, críticos e Instituciones y artistas emergentes hispano-lusos. El foco principal del encuentro propugnaba el apoyo a aquellos quienes no están consolidados en el ámbito profesional del arte, sin embargo, no se cumplieron las expectativas de los participantes. Como ya va siendo usual, entre las conclusiones a las que se llegó, tras dos jornadas de dilatadas conferencias, es que el único remedio para atenuar tan malograda embestida económica, reside en el altruismo del artista, así como en la autofinanciación y gestión de sus proyectos, con el fin de abarcar una experiencia que pueda procurar o no, un futuro afianzamiento retributivo. Así pues, no se llegó a generar el feedback entre profesionales e iniciados, con el que se abría la convocatoria. Es por ello que desde nuestra posición nos preguntemos: ¿Realmente se generan esfuerzos por fomentar los apoyos a las nuevas generaciones o se les mantiene entretenidos ante un visionado de sombras chinescas? Lo que sí es cierto, es que la resignación a mantener la gratuidad de las actividades profesionales de éstos, dado los esfuerzos económicos personales que conlleva ofrecer producciones de calidad, está lejos de sostenerse, ante el hartazgo de una generación que únicamente reclama poder vivir de su trabajo.

ArtDiscover

Violeta Esparza

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