"This is not a love song" es un cruce de miradas entre la industria alienante del Rock’n’Roll y la era del pop en la saturación de los visual media.

La Virreina explora el rock&roll y el pop a través de fotos y vídeo.
Barcelona - JUN 05, 2013

This is not a love song (Esto no es una canción de amor) reza el letrero de la exposición, y es lícito que el espectador pueda preguntarse, ¿y entonces, de qué se trata? Para empezar, una exhibición recientemente inaugurada en el Centro de la Imagen La Virreina, la misma semana durante la cual también han tenido lugar en Barcelona otros dos acontecimientos estrechamente vinculados a la música y el vídeo-arte: el Primavera Sound y el LOOP Screen Festival; ambos coproductores de esta instalación que hasta el 29 de septiembre de 2013 permanecerá abierta al público.

La Virreina explora el rock&roll y el pop a través de fotos y vídeo.
Assume Vivid Astro Focus. Walking on Thin Ice, 2003.

La exposición consigue una estructura gráficamente diferenciada en dos secciones: la primera de ellas - Pop y vídeo-creación - proyecta un recorrido a través de la historia del cine experimental y su confluencia con el arte pop; mientras que la segunda - Música para tus ojos - expone los orígenes del videoclip musical durante los años 60 y la evolución que experimentó cuando empezaron a desconstruirse los estereotipos audiovisuales del momento.

Las verdaderas estrellas - decía Andy Warhol - son aquellas que son capaces de hacer alguna cosa que no puedes dejar de mirar ni un segundo, aunque tan sólo se trate de un movimiento dentro de sus ojos”. Warhol perteneció a la primera generación de artistas que fueron educados bajo la influencia del rock y que, en consecuencia, adoptaron motivos iconográficos propios del género en sus creaciones. 

La Virreina explora el rock&roll y el pop a través de fotos y vídeo.
Candice Breitz, Babel Series, 1997-2004
Cinco pantallas encierran en una habitación las filmaciones de los componentes de la banda de rock experimental The Velvet Underground, como fueron Lou ReedJohn Cale o Sterling Morrison. Sus rostros son retenidos durante unos pocos segundos sin que ningún sonido escape de las imágenes, en un proyecto que Warhol acabaría editando como Screen Test, A diary, añadiendo a las ya existentes, otras personalidades de los círculos artísticos. Es posible que las miradas de los figurantes finjan, durante unos segundos, prestar atención a la cámara que los vigila. Sus sonrisas son fugaces a la vez que dirigen, en un gesto impreciso, la mano hacia los labios para disimular la incomodidad o encenderse un cigarrillo. En numerosas ocasiones, estos breves retratos servían como telón de fondo durante sus actuaciones. Fue precisamente en el trabajo conjunto de creación de las carátulas de sus discos, que el arte pop y la música rock se entrecruzaron, incidiendo en la fama posterior que adquiriría el grupo.
La Virreina explora el rock&roll y el pop a través de fotos y vídeo.
Charles Atlas, Hail the New Puritan, 1985

Esta clase de proyectos fueron coetáneos a los que surgieron durante los movimientos hippies en los años 60 y que también escogieron conectar el escenario musical con el artístico. Las primeras grabaciones de los festivales de música en Nueva York de la artista japonesa Yayoi Kusama, por ejemplo, reflejan esta estética sobrecargada de sonidos y sinergia de colores que probablemente trataran de emular los efectos de la droga LSD, proponiendo una vía de escape a la realidad presente. Por otro lado, artistas como el neoyorquino Jud Yalkut, trataban de desmitificar en sus obras iconos mediáticos como The Beatles, distorsionando fragmentos de sus canciones y acompañándolas de deformaciones visuales que ya insinúan un primer acercamiento al arte psicodélico. El grupo Largen & Bread, también realizó un trabajo similar al de Yalkut, apropiándose y desfigurando secuencias de música rock, sugiriendo que el artista ya no era capaz de crear desde cero sino que estaba condenado a reprogramar obras ya existentes, a manipular sus códigos haciendo visible sus entresijos gracias a los mecanismos de retroalimentación que permitía la nueva tecnología.


Entre las videoinstalaciones que acogen la segunda sección, encontramos
Three Love Songs de Adel Abidin, en la que tres cantantes de arquetipo occidental interpretan con voz melodiosa lo que a primera vista parecen líricas baladas. Al estar reproducidas en árabe, desconocemos el significado de la letra y no es hasta que leemos los subtítulos en la pantalla, que comprendemos el desengaño, pues en realidad se trata de odas al que fue el líder del régimen iraquí, Saddam Hussein. Quizá sea esta una de las instalaciones que deja entrever con mayor contundencia con qué facilidad puede adulterarse la información para hacer converger un determinado mensaje a partir de los intereses del que las emplea.

Esto no es una canción de amor, aunque fácilmente tengamos la tentación de dejarnos seducir por las apasionadas interpretaciones y evadir la incómoda contraposición con una realidad que a primera vista nuestros sentidos quizá no puedan adivinar pero sí intuir.

ArtDiscover
Mar Schoenenberger

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