El Musée d'Ixelles de la ciudad de Bélgica acoge desde el día 21 de Febrero y hasta el 26 de Mayo una exposición del artista belga Vincent Solheid, titulada Confessions publiques.

Vincent Solheid explora lo sagrado y lo profano en Musée d'Ixelles
- MAY 03, 2013

El joven artista expone en esta ocasión en el Musée d'Ixelles después de haber conseguido el premio del público en la exposición POP-UP, inaugurada el pasado verano en el mismo centro, por su obra Les premiers seront les derniers, obra que también se encuentra expuesta en la presente exposición y resume en sí misma la esencia de las obras seleccionadas para este proyecto: Ubicada en una pequeña vitrina que nos recibe nada más entrar en la sala, un pelotón de pequeños ciclistas de juguete con camisetas de vivos colores parece avanzar desenfrenadamente en una carrera, mientras que un ciclista se aventaja elevando los brazos en acto de victoria como si hubiese alcanzado la línea de meta. Observando más detenidamente al ganador, éste resulta no llevar camiseta, tener una línea de sangre en el costado y cargar con una corona de espinas sobre la cabeza, tratándose pues de un Cristo en posición de estar crucificado, pedaleando sobre una bicicleta. Con esta imagen, Solheid nos refleja a través de pequeñas figuras de plástico, sus impresiones más profundas sobre la religión   y la parte de espectáculo que reside en ella, la parte de tradición que mueve a las masas y sus experiencias personales para con la religión a través de los años. 

Vincent Solheid explora lo sagrado y lo profano en Musée d'Ixelles
© Vincent Solheid, Carrelique

Como él mismo afirma, Solheid nació en una familia profundamente católica y aunque actualmente se declara agnóstico, en numerosas ocasiones a través de su obra se apropia y juega haciendo suyos los símbolos de la idiosincrasia cristiana, modificándolos hasta convertirlos en parodias o eliminando la carga trágica de las imágenes. En esta ocasión, el artista nos sorprende con una serie de obras relacionadas con el cristianismo y los ritos paganos, concretamente en torno a una reciente investigación que ha realizado en relación a dos abadías belgas y una procesión carnavalesca entre ambas promovida por un extraño párroco.


La exposición se divide en dos salas, recibiéndonos en la primera de ellas un enorme carro procesional conformado por un confesionario rojo, una plataforma de madera con ruedas en la parte trasera que sostiene una gran armadura de metal y ésta, a su vez, unas alas conformadas por distintos materiales. Todo ello se encuentra adornado con pequeñas figurillas de muñecos (animales desmembrados, barbies decapitadas, imágenes religiosas metamorfoseadas, colillas de cigarros...) y un gran número de medias que cuelgan de las alas, así como rosarios y crucifijos, o un bombo y una imagen de Cristo en la parte superior del confesionario. 

 

Vincent Solheid explora lo sagrado y lo profano en Musée d'Ixelles
© Vincent Solheid, Procession

Este extraño artefacto formado por piezas de muy distintas épocas, en palabras del artista, hace referencia a un carro real (el carrelique o “carro maldito”) empleado en una procesión de carnaval alrededor de 1759 entre las abadías de Stavelot y Malédy y al que pertenecerían algunas de las piezas empleadas. El artista recupera entre las obras de la exposición una serie de textos que hablan de esta leyenda y de la existencia de un monje, Ewald Loïd Delhey, que habría sido el instigador de dicha procesión pagana que conformarían lo que él artista imagina como una orgía procesionaria del siglo XVIII. 

De este modo, confundiendo lo sagrado y lo profano, en la segunda sala encontramos a nuestros pies y atravesando la sala, una macabra procesión de muñecos escoltados por el lateral por una hilera de soldaditos en tonos verdes y amarillos que les apuntan con sus escopetas como si tratasen de intentar evitar una escapada furtiva, “obligando” a los supuestos fieles a seguir la comitiva presidida por una siniestra virgen. Entre la comitiva encontramos desde animales de zoológico a insectos de plástico, coches de carreras o esqueletos danzantes, dando a la vez un carácter absurdo y siniestro a tan singular comitiva.

Vincent Solheid explora lo sagrado y lo profano en Musée d'Ixelles
Willem Dafoe

El artista busca hurgar en la llaga de lo oculto de la religión -que pasan por la escultura, la pintura, la fotografía y el dibujo-, y en sus obras vemos reflejado lo trágico del cristianismo en la Pasión con lo cómico de modificar a través de la intromisión del color fluorescente a Cristo por un smilely descendiendo de la cruz. En esta leyenda popular se mezcla lo real con lo anecdótico o imaginado por el mismo artista y los objetos se mezclan de igual forma en la exhibición. Un escapulario del siglo XVIII que fue empleado en la procesión, hostias manchadas con tinta roja, crucifijos cubiertos de purpurina o una serie de esculturas de santos metamorfoseados nos descubren a un artista simpar,  sin pelos en la lengua, que expone lo más kitsch de la religión elevado a la enésima potencia y parece pedir redención por la humanidad, siempre con un toque de sorna. 

ArtDiscover
Estefanía Sánchez Pérez 

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