Martí Manen nos presenta una mirada breve pero intensa de su trabajo y su método como comisario y crítico de arte.

Visión de comisario: Martí Manen
Barcelona - FEB 01, 2013
Martí Manen, comisario y crítico de arte, nos ha hablado sobre el papel de la crítica en la actualidad, el nivel de implicación de la comisario con la exposición y sobre uno de sus proyectos más recientes presentado en 2012. Además,  nos deja algunas pistas sobre los artistas y las instituciones que darán que hablar este año. 


Se ha debatido mucho sobre el papel de la crítica en panorama actual. Cuestiones sobre el miedo y la auto-censura siempre parecen salir a la luz cuando un crítico de arte es entrevistado, como por ejemplo en tu reciente entrevista para Leland Palmer. Recuerdo un consejo tuyo sobre la responsabilidad del crítico, el cual debe posicionarse y tener algo que decir. Pero si el sentimiento general es que esto no ocurre, ¿dónde estamos? ¿Crees que hemos avanzado algo en esta dirección?  ¿Crees que este discurso es aun relevante? 

Creo que estamos en un momento interesante precisamente por la necesidad evidente de un posicionamiento. De algún modo, el sistema se desmorona y entonces aún es más necesario decir, apuntar, cuestionar y aportar. Y la crítica es básicamente algo así como un reseteo constante, un preguntarse sobre todo sin olvidar nunca que, con la crítica, se está construyendo algo. Partir de unas bases pero sin entronizarlas. Entiendo la crítica, si pensamos en la crítica como material escrito, como la producción de algo que, además de estar vinculado a la creación previa de otros, "es" por sí misma y tiene que aportar. Si olvidamos este tipo de aproximación a lo que es la crítica podemos pasar a hacer crónica, que es algo importante pero no es lo mismo. En la crónica hay una selección y una información y algunos destellos de subjetividad. En la crítica tienes que mojarte, para bien o para mal. Tienes que ser alguien. 

Y ¿dónde estamos? en un momento de cambio brutal a todos los niveles. Si hablamos de crítica, y de crítica de arte en específico, hemos asistido a la derrota desde los media españoles y de varios países (que no en todos). Una derrota en legitimidad, en presencia, una derrota en la necesidad de la opinión y el valor que esta tiene. Pero la posibilidad crítica del arte, y su elaboración desde una de sus recepciones que es la crítica, es algo potente, muy potente y no debemos permitir que se pierda. Y no se pierde: Ya son varios años de otros ritmos para la crítica escrita y otros contextos para su publicación. La red, como no, abrió la posibilidad a una infinidad de "álguienes" que allí están, inventándose los modos de actuación, un tono propio, un asumir la pequeñez como activo, un crecer también. Está el reto de recuperar una crítica que afecte, que sirva para cambiar rumbos. Cuando el número posible de lectores era el de los periódicos de gran tirada parecía más factible afectar. Desde la red es importante que la afectación llegue por los contenidos y el posicionamiento, ya que nunca se generará "el miedo" con el que jugaba aquél crítico ahora superado y que, también, supuso la caída de la crítica: si juegas al miedo y a buscar unos beneficios particulares estás dejando de lado los contenidos. 

Hablamos bastante de la desaparición de la crítica en los media pero algunos críticos siguen allá y, en algunos casos, pervirtiendo su posición y, con ello, la posición posible de la crítica. No puede ser que sean tan claros los intereses particulares de algunos, existen blogs mucho más serios en líneas de trabajo que alguna prensa escrita y esta segunda parece no ver que el reto es subir el nivel y no seguir perdidamente hacia el acantilado. 

En “Contarlo todo sin saber cómo”, encontramos una reflexión sobre la voluntad del arte contemporáneo para explicar, para establecer un diálogo casi literario con la persona que se acerca a las obras. A mi modo de entender, los conceptos fundamentales de esta narrativa son lo emocional y en cierta medida la experiencia individual frente al arte, algo evidente no solo por la naturaleza de las obras, sino también,  por el gran peso de la ficción narrativa que introduce la novela. La pregunta es, ¿siempre te has visto tan implicado personalmente en el discurso de las exposiciones que has comisariado? ¿Hasta qué punto tu propia subjetividad forma parte del discurso? ¿Se trata de algo que depende del proyecto y del grado de libertad que tengas?  

Sí, en "Contarlo todo sin saber cómo" existe un gran interés por lo emocional, una voluntad de recuperar una relación emocional con el arte contemporáneo y, al mismo tiempo, plantear la capacidad narrativa desde, precisamente, su desmontaje. El arte tiene una capacidad para explicar y en la narración hay el poder de la construcción de una comprensión. Estamos rodeados de construcciones narrativas que siguen los mismos parámetros y en el arte aún existen opciones para buscar y crear otros códigos, o para prescindir de ellos. 

Frente a todo esto, me interesaba trabajar con uno de los formatos estrella de lo narrativo como es la novela. Y sin olvidar mi posición como comisario. O sea, escribo una novela como comisario, con lo que el modo de trabajo quizás es distinto que si lo escribiera desde la posición del escritor. Y, estando dentro de la novela, trabajo bajo sus códigos para que cuadren con una idea de exposición que está "pasando". Hay muchas obras que simplemente explicadas son buenísimas. Pensé en algo así para incorporar las obras en una estructura de ficción narrativa, pasando a entenderlas como material a forzar, convirtiéndolas en posibilidades, en explicaciones subjetivas.

Me apasionan las exposiciones y el arte, no lo puedo evitar. Cuando trabajo con una exposición intento que la propia exposición tenga sentido y que lo presentado también. A veces estás más metido y a veces menos. A veces tu papel es más visible y a veces menos. Pero la posición del comisario debe implicar una reflexión sobre la exposición, ya que este es tu "objeto" de trabajo, creo que es bueno maltratar la exposición y mantener el máximo respeto hacia las obras, aunque a veces "respeto" significa negociar de otro modo para buscar encuentros inesperados. Y bueno, trabajando como freelance estás negociando constantemente así que la subjetividad desde la posición del comisario es uno de los elementos que están encima de la mesa, también hay otros.

Ya que lo mencionas, ¿qué otros elementos de la crítica destacarías?

Primero separaría crítica y comisariado. Para mí son dos formas de trabajo, casi dos identidades aunque vayamos saltando de la una a la otra y existan conexiones. En el comisariado -y con la exposición- se abren posibilidades a lo inesperado y no todo "funciona", mientras que la crítica pide de precisión. La exposición es un campo de pruebas donde el campo lingüístico de trabajo sigue siendo algo muy flexible y en estado de definición. Con la escritura de crítica existen también posibilidades de salir de lo pactado, pero en todo caso el margen de error es mucho menor, o debería serlo.

Y sobre los otros elementos en el comisariado en relación a la posición subjetiva... el salto de la idea a la realidad siempre implica un proceso, la presencia de otros indica que existen voluntades y objetivos a compartir, que los tiempos no siempre los marcas tú, la situación económica es clave y, en definitiva, que te encuentras en un contexto de trabajo colectivo, con lo que siempre existe una negociación. 

Viendo que tus indagaciones críticas siempre se centran el formato expositivo, ¿podrías escoger un lugar (institución, museo, galería, etc.) en el que siempre has tenido la sensación en que el replanteamiento del formato expositivo, como ejercicio crítico y de renovación, ha jugado un papel importante?

Hay distintos momentos y distintas instituciones. Pienso también que han pasado cosas interesantes en instituciones que no se definen como centros de exposición. En espacios de residencia como Laspis, en proyectos de plataformas de producción como Artangel, en lugares que donde el arte comparte modos de funcionamiento con otras disciplinas como Les Laboratoires d'Aubervilliers... Pero también existe una historia del cambio en la exposición con algunos ejemplos expositivos en específico como Chambres d'Amis de Jan Hoet, Modellen de Palle Nielsen, Parreno en Serpentine Gallery, la retrospectiva de Tiravanija en Bojmans... La reformulación constante obliga a cierta inestabilidad, con lo que habrá más momentos que lugares. Podemos hablar de algunos períodos en algunas instituciones, o hasta de algunos programas en galerías comerciales que han supuesto un cambio de funcionamiento. Creo que también en las instituciones vinculadas con la danza contemporánea han aparecido preguntas durante los últimos 15 años que nos tienen que interesar. Sin olvidar el reto en lo político, donde la búsqueda de un lugar de definición puede conllevar una función importante para la exposición. 

Ya que acabamos de comenzar el 2013, ¿podrías destacar a 5 artistas que debemos vigilar este año? 

¡Difícil seleccionar a 5! Estoy trabajando con varios artistas constantemente y cuando estás con cada uno de ellos lo das todo y lo son todo. Así que mejor te diga nombres de artistas de los que recientemente he visto material en exposición o haciendo studiovisits que me ha provocado: Pilvi Takala, Fia Backström, Goldin + Senneby, Hong-Kai Wang, Sharon Hayes...

¿Podrías explicarnos cómo te han provocado los artistas que mencionas? 

Cada uno a su manera, pero comparten lo de que te obligan a redefinir cosas. Que veas algo y eso te dispare a otro  lugar. De Takala me interesa la velocidad en meter un tema y cómo utiliza la performance y la narración en primera persona para lanzar algunas preguntas directas sobre situaciones económicas y sociales. De Fia Backström trabajos sobre lenguaje, frases comunes que, mezcladas, llevan a otros resultados. De Goldin + Senneby la capacidad para generar una situación "secreta" y controlar todos los elementos y, al mismo tiempo, que pueda ser un ejercicio crítico. De Hong-Kai Wang el mezclar el campo de la composición musical con la emoción desde el arte contemporáneo y, también, trabajar en lugares fuera de los habituales. De Sharon Hayes la complejidad que se desata frente a gestos supuestamente muy básicos. 

Pero, lo dicho, son reacciones inmediatas que con el tiempo se procesan. Y pensando también en exposiciones individuales a visitar, como la de Gerhard Byrne en Whitechapel, Karl Holmqvist en Moderna Museet...

¿Con qué artistas están trabajando actualmente?

Para la primera exposición, que abre dentro de nada, con Petra Bauer, Åsa Cederqvist, Goldin + Senneby, Carl Palm y Lina Persson. Para la siguiente con un grupo bastante amplio.

En cuanto a tus proyectos para 2013, ¿tienes algo en el horizonte? ¿Repetirás la experiencia de ser escritor de novela?

En este momento estoy con dos exposiciones, una para La Capella en Barcelona y otra para la Galería Liebre en Madrid. Y con cosas que no son exposiciones sinó intercambios entre personas, tutorizando un proyecto en CuratorLab en Estocolmo, propuestas de producción... Tampoco demasiadas cosas, podría estar haciendo más. Sigo escribiendo y ocupar el formato novela "equivocadamente" me fascina, así que el plan está ahí. Tengo material escrito conformando algo así como una road movie con dos artistas, pero puede ser que todo termine en la papelera del ordenador. Como muchas otras cosas.

ArtDiscover
Veronica Escobar

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